STC

9 de febrero de 2011

¿Todo el cine español es malo?

El otro día publiqué por aquí una pequeña reseña sobre la última de Álex de la Iglesia, "Balada triste de Trompeta", y parece que se me entendió que todo el cine español es malo o que todo el cine "absurdo" lo es.

Pues nada más lejos de la realidad.

Cierto es que el cine español es malo. Bastante malo. Bueno, ultimamente es realmente malo. Pero todavía tiene perlitas de originalidad. Pese a todas las subvenciones y a todos los chupópteros que viven de ello (el artículo del link no tiene desperdicio). Pese a "Balada triste de Trompeta" y pese a Carolina Bang (que sí, que es su apellido, creo que su madre es sueca o nosequé: por cierto me ha hecho caso y se ha puesto página en la wikipedia... dice que es "actriz"... y yo soy arzobispo, no te jode).

Y, por otra parte, el cine del absurdo tiene también sus perlitas. Y ¿sabeustedquecosas? Hay cine absurdo español de quitarse el sombrero: "Amanece, que no es poco".


Si no la has visto, bloquea dos horitas y media en tu agenda. Bueno, bloquea media hora extensible a dos y media: O la amas o te parecerá la peor película de tu vida.

Pero es que ver a ese Antonio Resines (con pelo), o a Gabino Diego en una de sus primeras películas, todo joven, interpretando a ese estudiante de la "The famous and non existent University of Eaton", como se puede ver en este fragmento del Youtube, o los hombres, que te crecen en el plantio... o ese "Señor alcalde, que todos somos contingentes, pero tú eres necesario", que, porcierto, gritaba un señor del mismísimo pueblo de Molinicos, Albacete, donde se hizo la película...

Ay, eso sí que era cine. Y sin tanta tontería, tantas tetas (de todas formas, gracias Carolina Bang, gracias), tanta subvención y tanta Ley Sinde. Sólo con imaginación, buenos actores, y cuatro duros. O menos.

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